lunes, noviembre 26, 2007

Planificar lo bueno, pero también lo malo

Lo normal es que quienes están detrás de los proyectos de negocios estén tan entusiasmados con sus ideas, que sean capaces de ver los beneficios –económicos, sociales, etc.- derivados del éxito de su iniciativa. Pero, ¿qué pasa sino resulta?

En el actual entorno de mercado donde la estabilidad casi no existe y las condiciones son cambiantes como tan cierta es la gravedad, las posibilidad de que los negocios no funcionen –el riesgo inherente- hay que pensar en estrategias de salida, que cubren desde la opción de venta del negocio, hasta las opciones de refinanciación, recapitalización o reestructuración.

Si hacemos una analogía, cuando estamos frente a un laberinto la entrada es muy fácil de identificar, pero no así la salida. Los inversionistas –a través de su experiencia y ojo aguzado- tienen muy desarrollada la habilidad de detectar buenas oportunidades donde entrar, pero desean saber si Usted tiene tan claras las posibilidades de salir, de modo que a ellos un fracaso o fallo empresarial tampoco les afecte en gran medida. De ahí se deriva que las condiciones en el proceso de levantamiento de fondos –fundraising- obligan a que la fase del diseño de estrategias sea cada vez más exigente este análisis inicial y en la preparación de la salida.

Nótese que las estrategias de salida no sólo se ven en el campo de los negocios, hasta George W. Bush debió enfrentar ante el Congreso de los EE.UU. una compleja discusión sobre las estrategias de salida de las tropas en la invasión a Irak y del modo en que replegaría las fuerzas de sus tropas.

Ahora bien, dado que los horizontes donde los negocios son tan volátiles, las opciones de salidas pueden ser muchas, por lo tanto, es prudente hablar de las que regularmente puede verse enfrentado.

1. Derecho al rescate (Redemption Right)

Se establece la condición que el inversionista exige al resto de los accionistas que la empresa recompre las acciones que él adquirió en su momento mediante la capitalización, vale decir que con los fondos de la empresa se realice esta transacción. Ahora bien, esta condición es poco práctica, pues si la empresa no dispone de dichos recursos, no podrá ejecutarse.

2. Derecho de Tag Along

Esta es una de las cláusulas más conocidas y establece que los inversionistas exigirán que si las acciones –de los fundadores o controlantes de la empresa- son vendidas a un tercero, se les obliga a que éstos vendan dentro del mismo paquete las acciones de los inversores. En otras palabras, el inversionista siempre tiene derecho a sumarse a la venta.

Cuando se establece como acuerdo el Tag Along, usualmente el emprendedor, accionista controlante de la compañía, tiene derecho de solicitar el Drag Along, que es la situación inversa. En este caso son ellos quienes exigen que su participación se incluida junto a las del inversor en la venta, obviamente en los mismos términos y condiciones. Claramente los inversionistas no se sienten muy cómodos con esta cláusula, pues la consideran como una limitante al derecho de salida.

3. Derecho a demandar el IPO

Una IPO quiere decir Initial Public Offer, o sea Oferta Pública Inicial, vale decir que la venta no debe ser privada sino en forma abierta. Lo que busca el inversionista es asegurarse que sus acciones sean las que primero se venda, porque ocurre en muchos casos que los paquetes no se venden por completo y por ende, si sus acciones son las últimas en transarse, quedo preso en la compañía.

4. Otros derechos de registro (Piggy-back Registration)

Es otra de las estrategias regulares de salida, donde el inversionista obliga al empresario efectúe una venta de acciones en una oferta pública y donde el inversor va a tener derecho a sumarse también a esa venta.

5. Derecho de Forzar la Venta de la Compañía Derecho de Drag Along.

El último que se retira es el que tiene el derecho a forzar la venta de la compañía. Transcurrido el plazo que les mencionaba -entre dos y cuatro años- el inversionista puede, si el empresario no ha realizado una oferta pública, o si no vendió las acciones a un inversor estratégico, asumir el control de la compañía para venderla y forzar su venta.

Esto no es un derecho que le da la ley, sino que es un derecho adquirido contractualmente. Los inversores más exigentes van a pedir que se venda conforme él disponga. Generalmente, en este punto se negocia el plazo, o sea, se trata de alargarlo lo más posible para darle al empresario posibilidades reales de crecer y llegar a la IPO o de encontrar un inversor estratégico.

Además, se negocia el hecho de tener ingerencia en las condiciones de venta llegado el caso de que, transcurrido el plazo, no se haya recibido una oferta de compra o hecho una IPO. Aquí, entonces, se pactan mecanismos para fijar un lógico y acorde, o lo más acorde posible, al valor real que pueda tener la compañía.

Como comprenderán el tema no es sencilla ni trivial. Muchos creen que si es complejo entrar en un negocio, también lo es su salida. Por ende, planifique muy bien.


Espero que les sirva!

Saludos

Eduardo Reyes Bade

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miércoles, abril 18, 2007

Emprendimientos Fallidos = Emprendimientos 2.0

Quisiera contarles una pequeña parte de uno de mis emprendimientos (Rutas y Rumbos), que claro, aún no tiene aún un fin, pues está nuevamente en marcha gracias a Dios.

Hace unos 4 años atrás con un primo iniciamos una empresa (bueno, seudo empresa, pues colgaba legalmente de otra sociedad que había creado) y que tenía por misión: “posicionarse como un nuevo actor en la prestación de servicios turísticos a través del diseño, operación y ejecución programas, rutas y circuitos turísticos, focalizados estratégicamente en dos mercados: instituciones académicas y grupos asociativos”. Con dicha misión nos concentramos en levantar capital y logramos conseguir nuestros primeros USD 3.000.-, un tremendo logro para la época y nuestros escazos dominios de bueno.. en todo.

Fue así como comenzamos con mucho esfuerzo y pocos resultados en los primeros meses, fue duro, muy duro. Pero más tarde nos comenzó a ir relativamente bien pues generabamos mucho confianza en lo que haciamos y hasta logramos llegar a Brasil y Paraguay con nuestros pasajeros. Estubimos trabajando desde nuestra pequeña oficina de 15 metros cuadrados por casi 2 años, pero finalmente una serie de errores, malas coincidencias, falta de conocimiento y experiencia y otras variables nos vimos en la necesidad de cerrar. Fue una decisión dificil pero que había que tomar, pues el error más grande era hundirnos con nuestro emprendimiento y salir peor de lo que salimos.


¿Qué supimos hacer bien?
  1. Fuimos más cautos a la hora de gastar los escazos recursos que disponiamos.
  2. Fuimos visionarios en nuestro accionar, todo lo hacíamos con visión de futuro
  3. Aprendimos a diferenciarnos de la competencia
  4. Supimos ser muy creativos
  5. Aprendimos a tener paciencia, tolerancia, pero a la vez, ambiciosos y perseverantes
  6. Aprendimos a caernos y pararnos muchas veces, pero tosudamente seguiamos hacia adelante
  7. Teníamos pasión en lo que hacíamos

¿Cuales fueron nuestros pecados?

  1. Comenzar endeudados
  2. No tener un equipo completo, ninguno de los 2 tenía la habilidad para vender
  3. Tomar excesivos riesgos (la última decisión de hacer una salida con pasajeros nos llevó a no poder hacer frente a los compromisos y quedar tremendamente endeudados)
  4. Desconocer que a veces las empresas pasan por un "Valle de la Muerte" y no alcamos el umbral. Practicamente no nos dimos ni cuenta cuando estabamos hasta el cuello, se nos vino muy rápido el hecho de que estabamos en pésimas condiciones.
  5. No pedimos la ayuda que necesitabamos, pensamos en que eramos capaces juntos de lograr todo, pero nos equivocamos. Claramente no teníamos todas la habilidades que eran necesarias.
  6. Optamos por estrategias que no eran las adecuadas, nos faltó dominar más el conocimiento de la industria y de los clientes.
  7. Hicimos malas alianzas


Comienza una nueva historia... Rutas y Rumbos 2.0

Partamos de la base que siempre con mi primo hemos tenido la astilla de nuestro emprendimient fallido y nos hemos reservado hasta que cambien las condiciones y podamos reflotar la empresa nuevamente. Claro, ahora con más canas, más balazos en el cuerpo, más cicatrices de nuestras caidas, etc.

Hace un par de meses que casualmente Carlos conoció una pareja de jóvenes a quienes les contó nuestra historia. Quizás por lo atractivo de la aventura, por la confianza que entrega Carlos, vaya a saber uno, la pareja se interesó en hablar con su padre para conseguir los recursos necesarios e invertir con nosostros.

Fue asi como comencé a trabajar nuevamente en un Plan de Negocios reformulado y se lo presentamos.

¿Y que creen mis queridos lectores? EUREKA!!! Si, obvio, decidieron invertir junto a nosotros y comenzar nuevamente a levantar ese sueño que juntos creamos con Carlos y que nos ha tenido inquietos desde hace mucho tiempo. Claro, esta vez incluso con más recursos, casi USD 20.000.

Ayer me llamaron para confirmarme que esta todo ok, que el Plan de negocios les gustó y que desean implementarlo tal y como está... un tremendo nuevo logro!! En fin, pronto les seguiré contando como nos va en este nuevo re-emprendimiento.



Conclusiones

  1. Cuando uno es emprendedor siente una pasión ciega en sus creaciones. A veces, estos no funcionan y es frustrante, pero hay que saber enfrentar estas decepciones que se constituyen como fallos emprendedores. A la larga, son una fuente inspiradora de nuevas iniciativas y experiencias que sirven para nuevas aventuras.
  2. Hay que saber reconocer igualmente que cuando no funcionan, no funcionan no más (luego por supuesto de dar todo lo que uno da). No es recomendable dárselas de capitan de barco y hundirse con el emprendimiento. Ello porque más cuesta re-emprender en el futuro. Entender esto me hizo tener que esperar casi dos años para poder volver a hacerlo.
  3. Los fallos emprendedores no son fracasos emprendedores. Deben tomarse casi como "destrucción creativa", claro, al mediano o largo plazo, pero en definitiva sirve para reformular, re-diseñar, etc. lo que uno se propone.
  4. Por último, aprender a que uno no vale por no haberse caido nunca, sino, por haberse levantado cada vez que uno se cayó.
Asi que ya lo saben: a emprender en sus versiones 2.0...




Eduardo Reyes Bade





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